jueves, 27 de septiembre de 2018
martes, 18 de septiembre de 2018
RETO HISTÓRICO DE AD

La actualidad Política, Económica y Social del País, requiere del concurso UNITARIO de todos los Factores Democráticos que hacen Vida Activa en VENEZUELA, es responsabilidad Histórica de Acción Democrática, Liderizar el reencuentro de la UNIDAD VENEZOLANA, es AD quien con su Legado quien debe ponerse al frente de tan gran responsabilidad y esto lo debe hacer con el Liderazgo y el peso Político de HENRY RAMOS ALLUP, la experticia de nuestro Secretario General, con respaldo de la Organización, se puede construir una verdadera Alternativa Democrática, que tanto reclama hoy, la Gente en la calle.
Hay que promover y lograr la Participación de todos los Factores Políticos, Sociales, Gremiales, en fin toda la Sociedad Civil, halando la carreta para el mismo lado y desde allí enarbolar la bandera de la Libertad, con un solo Discurso, con un propósito claro y con acciones acordadas... comprometerse con el País, dejar a un lado los cálculos, no jugar posiciones adelantadas, VENEZUELA esta muy por encima de todo eso, hoy recuerdo lo que los "ÑANGARAS" decían en sus discursos en nuestra ALMA MATER, cito: "CONSTRUIREMOS EL SOCIALISMO, SOBRE LAS RUINAS DEL CAPITALISMO", para aquel entonces le decíamos que seria imposible por que ellos no sabían trabajar y que para muestra un botón, que hasta eran malos imitadores, por que a los que querían parecerse dejando crecerse la chiva y pare de contar, era por que a esos, las condiciones nos le permitía asearse y ellos no lo hacían por flojos y abandonados, pues bien el SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, fue al revés, trataron de construir esa ideología, de igualdad para todos , pero hacia abajo, arruinado un País y haciendo dependientes a todos del Estado, para que el Pueblo diga en su desgracia, que si no fuera por el gobierno se morirían de hambre.
La Nacion bien se merece acciones conjuntas y contundentes, es imperativo demostrar que si podemos actuar en conjunto, es necesario devolverle la confianza al Pueblo, por que las RUINAS DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI, serian mas graves de lo que, ya por si, lo son, no hay un solo motivo para no actuar y evitar que se sigan muriendo nuestros Ancianos en las colas de los Bancos para buscar algo de efectivo, que se mueran BEBES en los brazos de sus Madres en las carreteras de otros Paises, que se mueran nuestros Jóvenes pasando los paramos Colombianos, que se siga muriendo nuestro Pueblo, no por vía natural, si no por acción del hampa o es que acaso queremos ver al Pueblo agudizando su lucha para sobrevivir, maltratandonos unos a los otros, para poder conseguir algo de comida o de medicina. La situación mas que seguir desnudandola en el ámbito Internacional, hay que desnudarla en nuestras conciencias, en nuestros corazones.
Acción Democrática por su Doctrina, por su Filosofía, por el Legado de nuestros Mártires, debe estar del tamaño del RETO HISTORICO, AD ahora mas que nunca, debe ser la punta de lanza que siempre ha sido, cuando se trata de defender la DEMOCRACIA Y SUS INSTITUCIONES o cuando en definitiva se trata, de defender y salvar a NUESTRO PUEBLO.
Es la hora de los caballos, como se dice en el argot deportivo.
ADelante a luchar milicianos.......
lunes, 17 de septiembre de 2018
Diputado Andrés Eloy Camejo: AD arribo a 77 años con la militancia activa más sólida del país

A juicio de Andrés Eloy Camejo, diputado a la Asamblea Nacional, el partido Acción Democrática arriba a 77 años de su fundación, con una militancia sólida incluida la de miles de jóvenes que trabajan por defender y mantener vivos en el país, sus obras y legado democrático.
Los gobiernos se conocen por sus obras y por sus acciones, y ciertamente, Acción Democrática fue un partido que nació para ser y para escribir la historia de Venezuela. En nuestros gobiernos no sólo se construyeron las obras de envergadura más importantes a nivel nacional, sino que se ejecutaron acciones para el progreso y futuro de nuestra patria, como la nacionalización del petróleo y el hierro; la ley de carrera administrativa; el plan de Becas “Gran Mariscal de Ayacucho”, infraestructuras en materia educativa, de salud y servicios, y otras que siguen vigentes y que son ejemplo a seguir, destacó.
En este orden de ideas recalcó que AD es la plataforma política con más militancia y simpatizantes a nivel nacional, al tiempo que resaltó que la mayoría de quienes hacen vida activa en esta organización son jóvenes.
Asimismo, enfatizó que la lucha de AD por el rescate de la democracia, es una prioridad y que a diario son muchas las acciones que se ejecutan desde las comunidades, para establecer relación directa con el pueblo, quien a fin de cuenta es quien decide el futuro que quiere para el país.
Al referirse a la consigna socialista de “No volverán”, dijo que Maduro y su combo de corruptos son quienes no volverán a gobernar nunca más el país, destacando que se mantienen en el poder por las trampas y complicidad de los poderes del estado arrodillados al régimen. “En Acción Democrática nuestra consigna social es Pan, Tierra y Trabajo; mientras la de ellos es Patria, Socialismo o Muerte. Saquen ustedes sus propias conclusiones y deduzcan quienes hemos sido más provechosos para Venezuela, desde una visión social demócrata; que quienes han utilizado las armas, el amedrentamiento y la violencia para despojar a nuestro pueblo de su pan, de su tierra y de su trabajo”, finalizó.
LA DICTADURA DE PÉREZ JIMENEZ ASESINÓ TRES SECRETARIOS GENERALES CLANDESTINOS DE AD
Juan Jose Peralta
Tres secretarios generales de Acción Democrática en la clandestinidad murieron en la resistencia a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, tres valientes luchadores, Leonardo Ruiz Pineda, Alberto Carnevali y Antonio Pinto Salinas, además de numerosos dirigentes y militantes enfrentados a un régimen implacable que culminó el 23 de enero de 1958 con la fuga cobarde del tirano.
Fueron casi diez años de persecuciones, torturas, muertes, represión, terror, exilio, miedo y una severa censura a la prensa. Hasta un funcionario, Vitelio Reyes, tenían para subrayar con un lápiz rojo lo que se podía publicar en los diarios. Fueron muchos los muertos y los torturados, los perseguidos, los exilados tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948 por el golpe de estado encabezado por los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez.
Disuelto el Congreso, las asambleas legislativas y los concejos municipales, Ilegalizada Acción Democrática y sus principales dirigentes en la clandestinidad, la cárcel o el exilio, el secretario general Luis Augusto Dubuc fue detenido por el gobierno militar y Ruiz Pineda recibió el encargo de dirigir la resistencia clandestina a la dictadura y lo que más molestaba al tirano, la publicación de las denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de la corrupción administrativa en el “Libro Negro de la Dictadura”, de cuya edición y confección se encargó personalmente.
Después del asesinato del coronel Delgado Chalbaud en noviembre de 1950, el nuevo presidente de la junta militar era el coronel Pérez Jiménez, quien endureció la represión y se dispuso legitimarse por una asamblea constituyente, comicios convocados para el 30 de noviembre de 1952, mientras AD llamaba a la abstención con acciones de calle.
Nueve días antes de las elecciones, el 21 de octubre de 1952, a Ruiz Pineda lo interceptó la policía política en una calle de La Chaneca, en la parroquia San Agustín del Sur de Caracas. Le solicitaron la identificación y presentó documentos falsos pero los esbirros “lo tenían pillado” por una supuesta delación.
En un momento de confusión se produjo una balacera entre sus acompañantes y los policías en la que resultó muerto el dirigente clandestino, incidente nunca aclarado del todo pues el propio gobierno aseguró que fueron sus compañeros quienes le dieron muerte. Lo cierto es que lo acribillaron a balazos, como en las películas del Chicago de los gánsteres. Francis Ford Coppola hubiese hecho una mejor versión que El Padrino. Con 36 años recién cumplidos, el valiente abogado y periodista, dirigente ejemplar del partido y político audaz, moría a manos de la Seguridad Nacional. Había nacido en Rubio el 28 de septiembre de 1916.
El asesinato de Ruiz Pineda causó gran conmoción en AD, pero la lucha proseguía. El dos de diciembre el alto mando militar desconoció el resultado de la consulta que fue favorable a Unión Republicana Democrática, el partido de Jóvito Villalba a quien echaron al exilio y designaron presidente provisional a Pérez Jiménez.
En sustitución de Ruiz Pineda la dirección del partido designó a Alberto Carnevali, quien había regresado clandestinamente al país en 1950 desde México, adonde fue expulsado en noviembre de 1948 con el golpe a Rómulo Gallegos y le correspondió la difícil tarea de sustituir al líder asesinado por la policía política del régimen y levantarle el ánimo a una organización golpeada por la muerte, prisión y exilio de sus dirigentes más importantes, en unos duros meses cuando el régimen acentuó la represión y se revela en abierta dictadura.
En mayo de 1951, Carnevali fue capturado y enviado a la Cárcel Modelo de Caracas. Un día se fingió enfermo y lo llevaron al Puesto de Socorro de Salas, de donde el 26 de julio de ese mismo año, en otra acción cinematográfica sus compañeros encabezados por Salom Meza Espinoza lo rescataron de las garras de los custodios.
Al frente otra vez de la secretaría general, de nuevo lo hicieron prisionero el 18 de enero de 1953 pero esta vez lo mandaron a la Cárcel Modelo de San Juan de los Morros, donde no tuvo atención médica debida y lo dejaron morir de cáncer el 6 de abril, después de una fallida operación. Nacido en Mucurubá, estado Mérida, el 28 de septiembre de 1914, iba a cumplir 40 años. Era abogado y había ejercido el periodismo.
Otro merideño, Antonio Pinto Salinas, sucedió a Carnevali en la secretaría general. Nació en Tovar el seis de enero de 1915. Graduado de bachiller en Filosofía, por sus altas notas la Iglesia lo seleccionó para estudiar Teología en el Colegio Pío Latino de Roma, pero su sensibilidad social lo hizo permanecer en Venezuela al coincidir su posición política con los postulados nacionalistas del Partido Democrático Nacional, génesis de AD.
La Seguridad Nacional le seguía los pasos a Pinto Salinas y para salvarlo la dirección del partido decidió sacarlo del país por Oriente, desde Güiria hacia Trinidad, rumbo a Costa Rica. Un soplón infiltrado entregó la información a la policía y lo capturaron en la vía. La madrugada del 11 de junio una comisión lo sacó de Valle de la Pascua y se detuvieron en la carretera. Esposado con las manos atrás y al más rancio estilo nazi lo empujaron a unos matorrales donde Isidro Marrero le disparó una ráfaga de ametralladora y Braulio Barreto le dio el tiro de gracia, de nuevo al más puro estilo cinematográfico. Barreto, según órdenes de Pedro Estrada, jefe de la policía política, la tenebrosa Seguridad Nacional, se disparó en una pierna para hacer ver que se enfrentaron a tiros con el dirigente.
El boletín entregado por Estrada a la prensa daba cuenta que "en horas de la madrugada, de hoy, en las cercanías de San Juan de los Morros, individuos que viajaban en un automóvil hicieron fuego contra una camioneta perteneciente a esta dirección. Los agentes respondieron de inmediato, resultando herido uno de ellos y muerto uno de los ocupantes del vehículo de los agresores, quien resultó ser el licenciado Antonio Pinto Salinas, solicitado desde hace tiempo por las autoridades como organizador de numerosos atentados terroristas”. Tenía 38 años. Fue otro de los valiosos cuadros políticos que sacrificó Acción Democrática en la lucha contra la dictadura perezjimenista.
A Pinto Salinas le sucedió el dirigente larense Eligio Anzola Anzola en la secretaría general quien dirigió a Acción Democrática en la clandestinidad hasta el 23 de enero de 1958 cuando fue derrocado el tirano general Marcos Pérez Jiménez.
Ruiz Pineda, Carnevali y Pinto Salinas, tres dirigentes andinos menores de 40 años asesinados por la dictadura, tres secretarios generales de AD en la resistencia, en la lucha clandestina, forman parte de una gran cantidad de dirigentes del partido y otras organizaciones políticas y sociales que sacrificaron sus vidas para abrir sendas a la democracia, hoy amenazada por una camarilla militarista y populista que tiene al país arruinado, sembrado de odio entre venezolanos y tratando de imponer un sistema fracasado.
El 13 de febrero de 1959, en su mensaje ante el Congreso Nacional al tomar posesión como Presidente de la República, Rómulo Betancourt recordó la gesta de los mártires de la democracia: "Nombrarlos a ellos, mis amigos entrañables, me estrujará el corazón, pero lo hago porque siento que así se acrecerán mis modestas capacidades para cumplir hasta el fin, sin desfallecimientos ni claudicaciones, el terrible deber y honroso cometido que me confirió el pueblo al elegirme su presidente"
Fueron casi diez años de persecuciones, torturas, muertes, represión, terror, exilio, miedo y una severa censura a la prensa. Hasta un funcionario, Vitelio Reyes, tenían para subrayar con un lápiz rojo lo que se podía publicar en los diarios. Fueron muchos los muertos y los torturados, los perseguidos, los exilados tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos el 24 de noviembre de 1948 por el golpe de estado encabezado por los tenientes coroneles Carlos Delgado Chalbaud y Marcos Pérez Jiménez.
Disuelto el Congreso, las asambleas legislativas y los concejos municipales, Ilegalizada Acción Democrática y sus principales dirigentes en la clandestinidad, la cárcel o el exilio, el secretario general Luis Augusto Dubuc fue detenido por el gobierno militar y Ruiz Pineda recibió el encargo de dirigir la resistencia clandestina a la dictadura y lo que más molestaba al tirano, la publicación de las denuncia de las violaciones a los derechos humanos y de la corrupción administrativa en el “Libro Negro de la Dictadura”, de cuya edición y confección se encargó personalmente.
Después del asesinato del coronel Delgado Chalbaud en noviembre de 1950, el nuevo presidente de la junta militar era el coronel Pérez Jiménez, quien endureció la represión y se dispuso legitimarse por una asamblea constituyente, comicios convocados para el 30 de noviembre de 1952, mientras AD llamaba a la abstención con acciones de calle.
Nueve días antes de las elecciones, el 21 de octubre de 1952, a Ruiz Pineda lo interceptó la policía política en una calle de La Chaneca, en la parroquia San Agustín del Sur de Caracas. Le solicitaron la identificación y presentó documentos falsos pero los esbirros “lo tenían pillado” por una supuesta delación.
En un momento de confusión se produjo una balacera entre sus acompañantes y los policías en la que resultó muerto el dirigente clandestino, incidente nunca aclarado del todo pues el propio gobierno aseguró que fueron sus compañeros quienes le dieron muerte. Lo cierto es que lo acribillaron a balazos, como en las películas del Chicago de los gánsteres. Francis Ford Coppola hubiese hecho una mejor versión que El Padrino. Con 36 años recién cumplidos, el valiente abogado y periodista, dirigente ejemplar del partido y político audaz, moría a manos de la Seguridad Nacional. Había nacido en Rubio el 28 de septiembre de 1916.
El asesinato de Ruiz Pineda causó gran conmoción en AD, pero la lucha proseguía. El dos de diciembre el alto mando militar desconoció el resultado de la consulta que fue favorable a Unión Republicana Democrática, el partido de Jóvito Villalba a quien echaron al exilio y designaron presidente provisional a Pérez Jiménez.
En sustitución de Ruiz Pineda la dirección del partido designó a Alberto Carnevali, quien había regresado clandestinamente al país en 1950 desde México, adonde fue expulsado en noviembre de 1948 con el golpe a Rómulo Gallegos y le correspondió la difícil tarea de sustituir al líder asesinado por la policía política del régimen y levantarle el ánimo a una organización golpeada por la muerte, prisión y exilio de sus dirigentes más importantes, en unos duros meses cuando el régimen acentuó la represión y se revela en abierta dictadura.
En mayo de 1951, Carnevali fue capturado y enviado a la Cárcel Modelo de Caracas. Un día se fingió enfermo y lo llevaron al Puesto de Socorro de Salas, de donde el 26 de julio de ese mismo año, en otra acción cinematográfica sus compañeros encabezados por Salom Meza Espinoza lo rescataron de las garras de los custodios.
Al frente otra vez de la secretaría general, de nuevo lo hicieron prisionero el 18 de enero de 1953 pero esta vez lo mandaron a la Cárcel Modelo de San Juan de los Morros, donde no tuvo atención médica debida y lo dejaron morir de cáncer el 6 de abril, después de una fallida operación. Nacido en Mucurubá, estado Mérida, el 28 de septiembre de 1914, iba a cumplir 40 años. Era abogado y había ejercido el periodismo.
Otro merideño, Antonio Pinto Salinas, sucedió a Carnevali en la secretaría general. Nació en Tovar el seis de enero de 1915. Graduado de bachiller en Filosofía, por sus altas notas la Iglesia lo seleccionó para estudiar Teología en el Colegio Pío Latino de Roma, pero su sensibilidad social lo hizo permanecer en Venezuela al coincidir su posición política con los postulados nacionalistas del Partido Democrático Nacional, génesis de AD.
La Seguridad Nacional le seguía los pasos a Pinto Salinas y para salvarlo la dirección del partido decidió sacarlo del país por Oriente, desde Güiria hacia Trinidad, rumbo a Costa Rica. Un soplón infiltrado entregó la información a la policía y lo capturaron en la vía. La madrugada del 11 de junio una comisión lo sacó de Valle de la Pascua y se detuvieron en la carretera. Esposado con las manos atrás y al más rancio estilo nazi lo empujaron a unos matorrales donde Isidro Marrero le disparó una ráfaga de ametralladora y Braulio Barreto le dio el tiro de gracia, de nuevo al más puro estilo cinematográfico. Barreto, según órdenes de Pedro Estrada, jefe de la policía política, la tenebrosa Seguridad Nacional, se disparó en una pierna para hacer ver que se enfrentaron a tiros con el dirigente.
El boletín entregado por Estrada a la prensa daba cuenta que "en horas de la madrugada, de hoy, en las cercanías de San Juan de los Morros, individuos que viajaban en un automóvil hicieron fuego contra una camioneta perteneciente a esta dirección. Los agentes respondieron de inmediato, resultando herido uno de ellos y muerto uno de los ocupantes del vehículo de los agresores, quien resultó ser el licenciado Antonio Pinto Salinas, solicitado desde hace tiempo por las autoridades como organizador de numerosos atentados terroristas”. Tenía 38 años. Fue otro de los valiosos cuadros políticos que sacrificó Acción Democrática en la lucha contra la dictadura perezjimenista.
A Pinto Salinas le sucedió el dirigente larense Eligio Anzola Anzola en la secretaría general quien dirigió a Acción Democrática en la clandestinidad hasta el 23 de enero de 1958 cuando fue derrocado el tirano general Marcos Pérez Jiménez.
Ruiz Pineda, Carnevali y Pinto Salinas, tres dirigentes andinos menores de 40 años asesinados por la dictadura, tres secretarios generales de AD en la resistencia, en la lucha clandestina, forman parte de una gran cantidad de dirigentes del partido y otras organizaciones políticas y sociales que sacrificaron sus vidas para abrir sendas a la democracia, hoy amenazada por una camarilla militarista y populista que tiene al país arruinado, sembrado de odio entre venezolanos y tratando de imponer un sistema fracasado.
El 13 de febrero de 1959, en su mensaje ante el Congreso Nacional al tomar posesión como Presidente de la República, Rómulo Betancourt recordó la gesta de los mártires de la democracia: "Nombrarlos a ellos, mis amigos entrañables, me estrujará el corazón, pero lo hago porque siento que así se acrecerán mis modestas capacidades para cumplir hasta el fin, sin desfallecimientos ni claudicaciones, el terrible deber y honroso cometido que me confirió el pueblo al elegirme su presidente"
domingo, 9 de septiembre de 2018
LA UNIDAD SOLO CON LOS MÍOS Y LOS PUROS
Ecarri Bolívar
Vicepresidente de Acción Democrática
Vicepresidente de Acción Democrática
Hay una tendencia universal -nosotros no podíamos ser la
excepción- desde las redes sociales, que se utiliza para denostar de los
políticos por igual, acusándolos de ser la causa de todos nuestros males.
Porque, quienes escriben esos mensajes, presumen ser la perfección de toda
condición humana. Ya he visto análisis científicos, de reputados psiquiatras y
sociólogos, afirmando que casi todo tuitero, desde la comodidad de su casa u
oficina, se cree el sumun de la perfección, la pureza y la santidad. Eso obviamente
es tan falso como fatuo, pero es una realidad que debemos enfrentar. Al menos
no sucumbir frente a su chantaje permanente.
Digámoslo de una vez por todas, la política no solo no presume
de pureza, inocencia o candidez, sino de todo lo contrario y no se trata de
ningún mal endémico incorporado al cromosoma de unos “políticos malucos”, sino
porque quienes ejercen tan denostado oficio son los líderes de seres humanos y
no de ninguna troupe de ángeles, arcángeles y serafines. Usted, estimado
lector, si es un opositor a éste régimen y quiere unir solo a quienes considera
libre de todo error, defecto o mácula, pues le sugiero dirigirse a la Iglesia
más cercana a su domicilio y buscar, en las imágenes sagradas, el Santo de su
preferencia a ver si logra que baje a hacer política por usted, pero le rogamos
que deje la memez de denigrar de todos los políticos, con el consabido retintín
de que “todos son iguales” y, en consecuencia, “todo está perdido”.
Los políticos no son perfectos, ni mejores o peores que usted,
simplemente son seres humanos ejerciendo una nobilísima tarea que
presume entrega y sacrificio por los demás. Tampoco los políticos esperan
recompensas de apoyo unánimes a su actividad, porque quienes actuamos en este
campo del quehacer humano tenemos muy presentes las palabras de ese
latinoamericano y hombre de Estado de excepción, que es Julio María
Sanguinetti, quien suele afirmar: “los políticos somos como los remeros de los
viejos galeones: llevamos palo para remar y palo para dejar de remar”. Y tiene
razón.
En definitiva, a lo que vamos: impulsemos la unidad de todos,
empinémonos por encima de diferencias obvias pero nimias, frente al inmenso
reto de sacar a nuestra nación de esta pesadilla. Más del 80% de los
venezolanos adversamos a este gobierno y si todos presionamos, ayudando así a
la comunidad internacional que ya lo está haciendo, para obligar al régimen a
hacer elecciones, lograremos el objetivo del cambio de régimen. El tema es que
no hay alternativa diferente a ésta, porque no conozco a ningún Estado del
planeta que haya planteado algo distinto. Y aquí quienes vociferan, contra las
elecciones, no plantean nada diferente a una hipotética e ilusa invasión, pero
quien la podría ejecutar nunca lo ha planteado seriamente.
Nuestra propuesta se afinca en la necesidad de elaborar una hoja
de ruta, entre todos, para acordarnos en la vía y en los instrumentos para
transitarla, así como el plan para reconstruir la nación. Entonces, ese
liderazgo será colectivo y a ese equipo dirigente se le facilitará, luego,
decidir quién va a dirigir el corto proceso de transición que va a inaugurar la
nueva etapa de progreso y prosperidad de Venezuela. Nunca al
revés.
No serán puros ni castos los que dirijan ese proceso de
reconstitución de la unidad, que logramos con éxito el 2015, pues debemos
seguir el ejemplo de nuestros padres libertadores, quienes lograron la
unificación de todo un pueblo, para poder triunfar, sin remilgos ni marginados
de ningún tipo,
Tal como nos lo revela José Rafael Pocaterra en sus “Memorias de
un venezolano de la Decadencia”:
“No hicimos la independencia con santos, ni la patria la fundaron bienaventurados. Con militares desmandados, con viciosos de todo jaez, con políticos de toda maña, con jugo de sudor de esclavos, “con patas en el suelo” y sangre apelmazada de indios y gorgueras de encaje, un solo ideal aleó y forjó ese metal sagrado de la libertad, en cuyo molde hemos fundido nuestros mártires, nuestros santos, y nuestros héroes… ¡Y dios no ha roto el molde!”.
“No hicimos la independencia con santos, ni la patria la fundaron bienaventurados. Con militares desmandados, con viciosos de todo jaez, con políticos de toda maña, con jugo de sudor de esclavos, “con patas en el suelo” y sangre apelmazada de indios y gorgueras de encaje, un solo ideal aleó y forjó ese metal sagrado de la libertad, en cuyo molde hemos fundido nuestros mártires, nuestros santos, y nuestros héroes… ¡Y dios no ha roto el molde!”.
En tal virtud, como Dios no ha roto ese molde donde fundimos
nuestros mártires, nuestros santos y nuestros héroes, vamos a llenarlo ahora
con toda nuestra diversidad democrática. Así lograremos estructurar el frente
coherente y sólido que podrá enfrentar, con éxito, esta adversidad que tiene
desesperanzado y frustrado a todo un gran pueblo. Nada de eso se logra solo con
los míos y los puros, sino con todos los que forjaron el molde que nos narra
Pocaterra y que nos dio la libertad.
Finalicemos, entonces, con el llamado unitario que nos hace,
desde el fondo de la historia, el más destacado de los presos de la tiranía
gomecista: “Uníos sí, uníos de dignidad, uníos de valor, con lágrimas en los
ojos, que la batalla contra el mal es una sola y malditos sean los que aprovechan
en esta hora la emoción sagrada para sorprendernos con sus propósitos
personales. No, no hay caudillos, no hay intelectuales, no hay obreros, no hay
comunistas; hay solo venezolanos. Venezuela será y es una y única contra todas
las fuerzas adversas”.
¡Qué Dios y nosotros lo oigamos!
¡Qué Dios y nosotros lo oigamos!
aecarrib@gmail.com
@EcarriB
@EcarriB
"O EL GOBIERNO CAMBIA SU MODELO O EL PAÍS CAMBIA EL GOBIERNO"
luisvleonBernardo quería simbolizar con su esfuerzo de hoy, al sector empresarial venezolano. En un lugar espectacular, pero tratando de superar las barreras y las dificultades que les imponen y con un sol inclemente y peligros alrededor. Pero ahí están, él y los empresarios, como unos porfiados, dispuestos a seguir como sea pese a la adversidad. Y no sólo por ese propensión al riesgo que caracteriza al emprendedor, sino porque saben que más tarde o más temprano este modelo intervencionista y controlador va a colapsar. La historia nos muestra muchos ejemplos de gobiernos que han intentado resolver los problemas que generan sus propios errores y controles con más controles y creando chivos expiatorios. El resultado siempre es el mismo. Más crisis. Porque no se resuelve el problema del pan cerrando panaderías ni el de la carne apresando carniceros. Ya lo probaron desde Grecia hasta Zimbabue y el resultado siempre fue igual. Al final, no habrá otra manera que re estimular al aparato productivo privado para enfrentar los nuevos retos que el país tendrá. Mientras tanto, el entorno se pondrá más complejo y difícil. Más retador y peligroso, pero lo hemos dicho varios veces y lo repetimos ahora: no hay hiperinflación infinita. O el gobierno cambia su modelo o el país cambia el gobierno. No hay una sola experiencia histórica que no termine así.
*EL DIABLO EXISTE*
@claudionazoa
El ecléctico Papa Francisco dijo que el infierno no existe. Muchos se
molestaron y afirmaron que si eso es cierto, tampoco deben existir el cielo ni
el aburridísimo limbo que debe ser como pasar una Semana Santa en Antímano.
Días después, el canciller de Dios en la tierra se retractó y reconoció que el infierno sí existe.
Ante tan desconcertante contradicción, mi beato, ecuménico y sapiente amigo José Gregorio Díaz, me dio luz. Con botella de whisky de por medio, intentó explicarme tan peludo tema. Al final (de la botella) concluimos que quien lleve una vida bondadosa tendrá un premio que cobrará el día que muera. Luego, ordenamos otra botella para continuar discutiendo tan bíblico paradigma.
Hace veinte años, Venezuela no sabía que el diablo existía. Vivíamos en una burbuja que daba cariño y refugio a los más sufridos del mundo. Terminada la Segunda Guerra Mundial, a Venezuela llegaron, afortunadamente, italianos, portugueses y españoles quienes impulsaron el desarrollo del país. Fue bienaventurada esa migración porque nos enriqueció en cultura y genes. A todos, los amparamos y con ellos nos ligamos. De esa mezcla emergió la exótica belleza de la mujer venezolana.
En los años 70 llegaron argentinos, brasileños, bolivianos, peruanos y chilenos buscando paz, libertad y la prosperidad que los diablos que gobernaban sus países les arrancaron.
Los venezolanos éramos alegres, libres y felices pero no lo sabíamos. A veces, la felicidad y la democracia no se valoran porque se dan por sentada. Es como el aire: no se ve pero está allí. Cuando falta, nos sentimos morir y clamamos por él.
Dios y el diablo siempre están cerca balanceando nuestras almas. Somos los únicos seres que tenemos conciencia para diferenciar el bien del mal. Y en éste infame momento de la historia de Venezuela, los diablos que atormentaron a quienes vinieron en busca de Dios, se han instalado en el Palacio de Miraespinas.
Mi casi santo amigo José Gregorio Díaz, pana del todopoderoso, me contó que se sentó con él y Dios le dijo: a veces el mal es tan malo que por corto que sea se ve inmenso. Diles a mis hijos que de nuevo tendremos Miraflores y que el mundo entero querrá vivir en Venezuela porque la democracia es como yo: sufrida y crucificada por momentos pero al final, resucita y triunfa.
La noche es más oscura justo antes del amanece
Días después, el canciller de Dios en la tierra se retractó y reconoció que el infierno sí existe.
Ante tan desconcertante contradicción, mi beato, ecuménico y sapiente amigo José Gregorio Díaz, me dio luz. Con botella de whisky de por medio, intentó explicarme tan peludo tema. Al final (de la botella) concluimos que quien lleve una vida bondadosa tendrá un premio que cobrará el día que muera. Luego, ordenamos otra botella para continuar discutiendo tan bíblico paradigma.
Hace veinte años, Venezuela no sabía que el diablo existía. Vivíamos en una burbuja que daba cariño y refugio a los más sufridos del mundo. Terminada la Segunda Guerra Mundial, a Venezuela llegaron, afortunadamente, italianos, portugueses y españoles quienes impulsaron el desarrollo del país. Fue bienaventurada esa migración porque nos enriqueció en cultura y genes. A todos, los amparamos y con ellos nos ligamos. De esa mezcla emergió la exótica belleza de la mujer venezolana.
En los años 70 llegaron argentinos, brasileños, bolivianos, peruanos y chilenos buscando paz, libertad y la prosperidad que los diablos que gobernaban sus países les arrancaron.
Los venezolanos éramos alegres, libres y felices pero no lo sabíamos. A veces, la felicidad y la democracia no se valoran porque se dan por sentada. Es como el aire: no se ve pero está allí. Cuando falta, nos sentimos morir y clamamos por él.
Dios y el diablo siempre están cerca balanceando nuestras almas. Somos los únicos seres que tenemos conciencia para diferenciar el bien del mal. Y en éste infame momento de la historia de Venezuela, los diablos que atormentaron a quienes vinieron en busca de Dios, se han instalado en el Palacio de Miraespinas.
Mi casi santo amigo José Gregorio Díaz, pana del todopoderoso, me contó que se sentó con él y Dios le dijo: a veces el mal es tan malo que por corto que sea se ve inmenso. Diles a mis hijos que de nuevo tendremos Miraflores y que el mundo entero querrá vivir en Venezuela porque la democracia es como yo: sufrida y crucificada por momentos pero al final, resucita y triunfa.
La noche es más oscura justo antes del amanece
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