jueves, 18 de octubre de 2018

De la palabra sangrienta a la embriaguez de sangre

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Antonio Ecarri Bolívar
Vicepresidente de Acción Democrática

No pecó por embriaguez de sangre la revolución francesa, sino por haberse embriagado con palabras sangrientas. Stefan Zweig en su Biografía de José Fouché “El Genio Tenebroso”.
El viejo y sabio refranero español nos recuerda que “quien siembra vientos cosecha tempestades”, lo que se convierte en una verdad irrefutable frente a las actitudes de los personeros de este régimen, quienes desde que tomaron el poder hace casi veinte años, se dedicaron a sembrar odios y, en consecuencia, están recibiendo su cosecha de tempestades, hasta ahora solo verbales, pero preocupante por el peligro que encierran.  
Cuando uno relee a Zweig o a cualquier otro historiador de la época del terror francés, durante la revolución que fue un parteaguas de la historia de la humanidad, no nos queda más remedio que hacer comparaciones con los preparativos que parecen estar ocurriendo en los extremos radicales de la política venezolana. En efecto, si uno escucha a los radicales defensores a ultranza del régimen y también oye a la vocinglería radical de la oposición, siente que los tambores de la guerra están comenzando a sonar y eso no puede alegrar sino a los insensatos, a los torpes, a los brutos y a los asesinos. Aunque también se contenten los ingenuos y mentecatos, aquellos que creen pueden morir los demás, pero que jamás ni él ni los suyos podrían serán víctimas de esa violencia. Sí, como si la misma pudiese ser seleccionada y repartida en retazos, convenientemente, por el tarado que piensa de esa manera.
Ahora, en esa hipotética confrontación armada, a la que se llama a gritos desde uno y otro lado, veo una desproporción evidente: los armados son los que están en el gobierno, pues las armas del radicalismo opositor solo parecen estar en las manos de unas tropas invasoras que no terminan de aparecer y eso suena, entonces, como palabrerío inútil e inocuo. Sin embargo, las palabras no dejan de hacer su efecto nocivo, pues inhiben cobardemente a quienes caen en el chantaje de las “palabras sangrientas” que acobardan a los moderados, a los racionales y a quienes creen que la muerte no es la única vía de resolver las diferencias.         
Oigamos lo que nos dice Zweig, de lo ocurrido en Francia, en la cultísima patria de Rousseau  Montesquieu, Voltaire, Víctor Hugo, Moliere, Balzac y miles de otros grandes de la refinación y la cultura, durante la sangrienta matanza irracional de la primera gran revolución de la burguesía contra el absolutismo monárquico:
“No pecó por embriaguez de sangre la revolución francesa, sino por haberse embriagado con palabras sangrientas. Para entusiasmar al pueblo y para justificar el propio radicalismo, se cometió la torpeza de crear un lenguaje cruento; se dio en la manía de hablar constantemente de traidores y de patíbulos. Y después, cuando el pueblo, embriagado, borracho, poseído de estas palabras brutales y excitantes, pide efectivamente las «medidas enérgicas» anunciadas como necesarias, entonces falta a los caudillos el valor de resistir: tienen que guillotinar para no desmentir sus frases de constante alusión a la guillotina. Los hechos han de seguir fatalmente a las palabras frenéticas. Así se inicia la desenfrenada carrera, en la que nadie se atreve a quedar atrás en la persecución de la aureola popular.
(…) Por desgracia, no es siempre la Historia, como nos la cuentan, historia del valor humano; es también historia de la cobardía humana. Y la política no es, como se quiere hacer creer a todo trance, guía de la opinión pública, sino inclinación humillante de los caudillos precisamente ante la instancia que ellos mismos han creado e influenciado. Así nacen siempre las guerras: de un juego con palabras peligrosas, de una superexcitación de las pasiones nacionales; y así también los crímenes políticos; ningún vicio y ninguna brutalidad en la tierra han vertido tanta sangre como la cobardía humana”.
Este relato, un tanto largo, es para significar que en cualquier parte del mundo, hasta en las naciones más cultas de la tierra, se llega a los mismos extremos de sangre y crueldad, cuando los contendientes comienzan la competencia vocinglera de un radicalismo extremo, así en su fuero interno solo deseen el poder de manera pacífica, pero al creer que inhiben al contrario solo logran el propósito opuesto, es decir, de exacerbar los ánimos hasta hacer imposible los acuerdos y entendimientos imprescindibles que evitan las matanzas.
No está la cobardía entre nuestros cromosomas, por eso nos oponemos a la estulticia de quienes no frenan la confrontación de palabras sangrientas, creyendo que ganan prosélitos y, en la práctica, lo que les acontece es el descuento acelerado de sus días de permanencia en la tierra, por calculadores, por temerosos, por brutos o por todas esas “cualidades” reunidas.
Hay que denunciar a los cobardes, porque como bien afirma el genio de Zweig: “ningún vicio y ninguna brutalidad en la tierra han vertido tanta sangre como la cobardía humana”. ¿Estaremos a tiempo de frenar la frenética vocinglería sangrienta? Espero que los valientes prevalezcan, para que no triunfe la cobardía que genera muerte, llanto y arrepentimientos tardíos.
aecarrib@gmail.com
@EcarriB    
Antonio Ecarri Bolívar

domingo, 14 de octubre de 2018

ORACIÓN FÚNEBRE DE ANDRES ELOY BLANCO


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Con motivo del asesinato del concejal Fernando Alban vale la pena recordar la oraciòn fúnebre que pronunciò el Poeta, Andrés Eloy Blanco cuando la dictadura de Pérez Jiménez  asesinó a Leonardo Ruiz Pineda:  *_
"Pero es torpe el verdugo; no comprende que los que van cayendo son solamente intérpretes; el capital es otro, el de pies y cabeza innumerables, el pueblo que es la fuente y el fin de la justicia; que los que él asesina los resucita el pueblo; que los que él hace caer aquí, los hombres, las mujeres y los niños los alzan más allá, y en la forja de apóstoles y mártires el pueblo los levanta de la sangre y la tierra, los eleva al bronce de las estatuas y los llevarà en sus hombros a la solemne paz de los panteones, y los pone en los labios de la Patria que nace, en el aire sin mancha de la escuela, y los arrulla con la canción de cuna, para dormir al niño que lleva sus nombres. Mientras el verdugo, sólo tendrá en la historia el papel secundario y sombrío  de acompañar al mártir como el villano al héroe, como el hueco de sombra que en la luz se hizo, como el hombre amargo, cualquiera innecesario, que le gritó a Pilatos: "Perdona a Barrabàs y mata a Cristo", Torpe y bruto el verdugo, que a cambio de un mendrugo de poder, que no podrá durar más que su vida, ganó el triste renombre del que esgrimìó el flagelo, del que tiró la piedra, del que trenzó el espino, del que buscó la cruz, del que enterró los clavos, del que sirvió la hiel, del que clavó el lanzazo, para que asì quedara, redonda y sin defectos, la fábrica del mártir, la estatua del maestro"

viernes, 12 de octubre de 2018

"Venezuela necesita un Pérez Jiménez"

Para los que creen que el Perezjimenismo hizo magia en sólo 5 años o para los que nos acostumbramos a oír que hizo las grandes obras de Caracas en su corto período de dictador:
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Thays Peñalver
Al repetir esto se está educando a las nuevas generaciones para que crean que se requiere que los militares sigan dominando al país
"Venezuela necesita un Pérez Jiménez"
Esta es una de las frases más educativas que existen en Venezuela, digo educativa porque es proferida por muchos civiles que piensan que quedan regios, pero no se dan cuenta de que cuando la dicen están “educando” en los cuarteles a cuanto teniente sueña con ser un nuevo prócer y sobre todo colaborando con el “chavismo mental”. Pero además “Una mentira que se repite mil veces se convierte en verdad”, frase de las que han sido padres Goebbles, el famoso ministro de propaganda nazi y Vladimir Lenin.
La verdad es que cuando se inició la planificación de la Autopista Caracas la Guaira, Marcos Pérez Jiménez estudiaba en el Perú porque en Venezuela no habían academias militares reales. Cuando se aprobaron los estudios generales –que duraron casi una década- Pérez Jiménez era apenas un capitán del ejército y cuando se aprobaron los planos de toda la obra en 1947, el futuro dictador ni siquiera tenía la mas remota posibilidad de opinar al respecto.
A nadie le importa que Rómulo Betancourt fuera quien inauguró el primer tramo –Maiquetía-Catia la Mar, porque la gigantesca obra exigía reformar buena parte de Caracas y la Guaira antes de comenzar. Cuando la gran obra central finalmente se licitó a todas las grandes compañías extranjeras en Junio de 1949, Marcos Pérez Jiménez no tenía absolutamente algo que ver con la construcción de aquella magnifica obra –que duró mas de cuatro años- y en su exposición como presidente en 1951, el doctor Germán Suárez Flamerich dijo que las obras estaban tan adelantadas, que probablemente ocurriría antes su inauguración a los primeros meses de 1953, razón por la que un año antes de convertirse en dictador, ya los viaductos, los cortes de la montaña y casi dos tercios de la obra estaban completamente finalizados.
Pero aun cuando yo le demuestre, documentos en mano que Marcos Pérez Jiménez tuvo poco o nada que ver con la construcción de tamaña obra, que ya estaba construida en cerca del 85% cuando era Ministro de la Defensa, aun cuando usted puede solicitar todos los documentos en la Biblioteca o Hemeroteca Nacional, la mayoría de la gente incluso luego de leer éste artículo, seguirá diciendo que el dictador construyó la autopista, solo porque la televisión enseñó que inauguró el tramo final, que era el mas pequeño e insignificante de todos.
Eso es lo que se ve en las fotos y en YouTube con un Pérez Jiménez acompañando, como Ministro de la Defensa, al presidente de la Republica (Flamerich) pero no se debió a ninguno de ellos, ni a Betancourt, ni a la Junta, sino como todas las demás del Plan Nacional de Vialidad, se les debe a los arquitectos, ingenieros y urbanistas de la generación del 28, los mas grandes héroes civiles que haya parido la historia de la nación y que a pesar de los truhanes y malhechores vestidos de verde, lograron hacer de Caracas lo que es hoy.
Por eso cuando muchos repiten “es que lo que Venezuela necesita es a un Pérez Jiménez” porque construyó la autopista, no solo está diciendo algo que no es cierto, sino que está educando a las nuevas generaciones en que lo que necesitan es que los militares sigan dominando al país.
Ocurre lo mismo con la Ciudad Universitaria, proyectada y construida a partir de 1942 y comenzada a ejecutar durante diez años antes de la llegada del dictador, al que se le imputa su construcción cuando apenas inauguró las obras que ya estaban avanzadas desde su licitación y construyéndose desde 1949. Por eso hay que decirlo claro y en alta voz: Pérez Jiménez ni construyó la autopista Caracas-La Guaira, ni construyó la Ciudad Universitaria. Ni tampoco proyectó las obras que ya estaban diseñadas entre 1940 y 1949 del Centro Simón Bolívar, ni las obras del centro de Caracas cuya planificación central fue aprobada en 1939 con las que concluye el “periodo francés de Caracas” iniciado en la época de Guzmán Blanco y que en especial se les debe a los gigantes arquitectos, urbanistas e ingenieros civiles de esa generación de superhéroes del 28.
Por eso las avenidas Andrés Bello, Bolívar (concluida la obra principal en 1949), Sucre, Nueva Granada, México y Victoria (Presidente Medina), no son tampoco obras de Pérez Jiménez porque ya estaban en plena construcción a su llegada y fueron proyectadas desde 1940. Repetir que Pérez Jiménez es una necesidad o que él fue quien las realizó, como si él hubiera planificado realmente esas obras gracias a su “mentalidad desarrollista”, no solo es una necedad, sino que educa al coronelato a que son ellos los únicos en capacidad de desarrollar a Venezuela y que les debemos mucho, cuando no le debemos un carrizo, porque la historia de Venezuela ha sido una larga lucha entre los civiles preparados y los políticos armados.
Pero repito, aunque las evidencias estén allí, es imposible que no salga alguien de turno a decir que fue el dictador, como repetirán como loros que Pérez Jiménez eliminó los ranchos de Caracas y de nada valdrá explicar que cuando Marcos Pérez Jiménez era capitán, habían 7.776 ranchos en Caracas, cuando lo nombraron presidente su propio censo revelaba que existían 20.993 y cuando salió del poder habían 54.237 ranchos en Caracas. En otras palabras Pérez Jiménez en sus propias memorias perdió la famosa “Batalla contra los ranchos” como la perdió Páez en 1830 y como la hemos perdido siempre, porque el rancho solo puede ser erradicado desde adentro y desde la cabeza de sus ocupantes.
Solo haciendo lo contrario a lo que si hizo Perez Jimenez se puede prosperar, es decir producir, crear industria, creando puestos de trabajo y mucha educación se puede ganar esa batalla. Por esa razón la Venezuela que habitaría la “Ciudad Radiante” planificada y construida bajo la influencia nada menos que de Le Corbusier, una verdadera obra de arte, la convertirían en el 23 de Enero, mientras el rancho y la marginalidad comenzaron a devorarse por dentro a la “Petit-Paris”. Porque nuestros políticos de antes o de ahora piensan que pueden llevar al habitante del rancho a un mejor lugar, sin antes educarlos para cambiarles la mentalidad que ranchifica.
Pérez Jiménez tampoco es responsable por planificar el barrio 2 de Diciembre (23 de Enero), cuya obra se debe a los mismos grandes urbanizadores y al mismo equipo de arquitectos del Banco Obrero que crearon antes la Delgado Chalbaud y el Paraíso, de lo que si es responsable fue de triplicar su tamaño contrariando a esos urbanizadores, porque creía ingenuamente que eliminando los dos barrios donde vivían los comunistas, se desharía de ellos. Y precisamente por estar mas pendiente de cobrar el 5% de las comisiones por las obras “lo cual era perfectamente legal” (Perez Jimenez dixit) fue la razón por la que los comunistas, se lo comieron vivo.
Por eso el problema principal era el drama de un país que no buscaba un verdadero desarrollo, no era que Pérez Jiménez fuera bueno o malo, sino que todos creían que construir una “Petit Paris” traería la modernidad en vez de educar a sus niños, en un país en el que solo estaban inscritos en los planteles educativos (según memoria y cuenta del propio dictador) 646 mil de los 1,7 millones de niños en edad escolar (pág. 57). Pero el problema era tal que solo uno de cada 4 niños en Venezuela estudiaba una primaria que le permitiera continuar el bachillerato (el resto eran primeras letras) y casi el 60% de la población de nuestro querido país, no sabía leer ni escribir para el día que Hugo Chávez cumplió 4 años.
Era el drama de una nación que prefería construir un minúsculo hotel en la cima de una montaña –obra que es la mas estúpida de nuestra historia y que si es de Pérez Jiménez- al costo de todas las escuelas que hacían falta. Porque al venezolano lo que le llena de orgullo es enseñar una construcción excéntrica construida por el Estado, en vez de los logros de millones de educados. Obras absurdas mientras solo habían menos de mil estudiantes universitarios inscritos, porque la verdad es que el primer decreto de Pérez Jiménez fue suspender las actividades de la Universidad de Mérida y Zulia y el segundo decreto, fue decretar el cierre de la Central y declararla “zona militar” dejando a Venezuela desnuda de luces, para atender nada menos que la llegada de la era de la computación. Porque nadie entendió que había que dejarse de excentricidades afrancesadas cuando desde el otro lado lo que habían eran pobreza, ranchos y enfermedades endémicas en pleno desarrollo. Había que invertir en industrias, en trabajos, pero sobre todo en educación. Y de eso, no se ocupó el “tan necesario” dictador.
Mientras que Pérez Jiménez cerró las únicas tres universidades con menos de mil alumnos inscritos, solo autorizó la apertura 89 escuelas públicas de las cuales, se construyeron 47, pues las restantes eran casas de familia con el modelo “escuelas de un solo maestro”. Con solo el costo del paseo los Próceres, se pudieron haber construido las 1.976 que hacían falta y dotarlas de presupuesto por cinco años. Las obras planificadas por Pérez Jiménez, fueron en realidad los disparates mas grandes y costosos de nuestra historia, el minúsculo Hotel Humboldt sirve para todo menos para hotel, pues devora millones de dólares al año en mantenimiento y operaciones, sin casino e incluso con este, las perdidas son gigantescas. El Hotel Guaicamacuto tendría que ser remodelado tres veces, porque tras su inauguración y la primera llegada de turistas extranjeros, estos se quejaron pues ninguna habitación tenía baño adentro, por lo que hubo que demoler todo su interior y ser vendido al Sheraton. Esa era una Venezuela con ínfulas de nuevo rico, que nunca entendió sus prioridades.
Finalmente la frase que titula este articulo viene siempre acompañada de “es que con Pérez Jiménez se podía dormir con la puerta abierta” engañando a quien lo escucha, como si fuera gracias a un estado policial que se podía dormir tranquilo, cuando la realidad es que la Venezuela provinciana de los años cincuenta, como la de prácticamente todo el planeta, eran sociedades simples en las que no había mayor violencia. Engañan con la frase, porque esa Venezuela no volverá jamás, como no volverán los años cincuenta en los Estados Unidos, ni en Europa.
Por eso los que repiten peligrosamente que Pérez Jiménez es una necesidad, educan permanentemente al coronelato en las academias, con aquello de que los problemas de Venezuela los puede resolver un solo hombre uniformado y no los millones de venezolanos educándose. Enseñan permanentemente a que un solo coronel puede resolver el tema de los ranchos, sustituyéndolos por Misión Vivienda, un solo coronel puede resolver el tema de la delincuencia con un estado policial. Un solo coronel puede poner a producir mas petróleo rezando, un solo coronel puede hacer producir el campo, mejorar la economía o puede convertirnos en potencia. Eso es lo que en realidad dicen, los que invocan a Pérez Jiménez.
Y si no lo logra, es porque no se trata del coronel correcto y se ponen a buscar otro. La realidad no es que los militares nos gobernaron durante tantos siglos por la amenaza de sus armas, sino por la debilidad y la cobardía de los civiles que no quieren tomar las riendas de su destino, abriendo constantemente las puertas de que: “aquí lo que hace falta es un militar”.
Una frase tan simplista, tan necia y tan absurda que raya en lo homicida. Una frase que cada vez que se repite y lo escucha un teniente como Hugo Chávez, piensa que al pasar su examen de Estado Mayor ya esta listo para seguir “desarrollando” a Venezuela. Los que repiten esa necesidad, son los civiles que añoran permanentemente una bota militar y son los que ya están educando, al próximo Hugo Chávez en los cuarteles.
No amigos, Venezuela no necesita a un Pérez Jiménez, sino al concurso de millones de civiles educados en todas las áreas y ramas del saber.
Cara.., ¿por qué eso es tan difícil de entender?.hy

viernes, 5 de octubre de 2018

ROTUNDO NO A LA CONSTITUCIÓN COMUNISTA



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Luis Ugalde
El Gobierno hace mucho tiempo que se divorció  de la Constitución vigente. Para imponer su “revolución socialista” en 2007 trató de sustituirla por una cubanoide dictatorial. Pero fue derrotado, gracias al valiente y decidido liderazgo estudiantil y a algunos mandos de la Fuerza Armada que llevaron al enfurecido Chávez a respetar el resultado.
Dictadura tiránica En la larga década siguiente el régimen decidió imponer sus intereses y metas, violando la Constitución cuantas veces fuera necesario. La violación de las violaciones fue la espuria creación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC): ¡Supraconstitucional, monocolor y por 4 años, prorrogables si les conviene! Esa ANC por encima de todo lo electo y constituido viene ejerciendo el poder Judicial, Legislativo, Ejecutivo, Electoral… y en  los dos últimos años ha quedado a la vista del mundo la naturaleza dictatorial del régimen. Una dictadura que además demostró su total incapacidad de gerenciar el bien de la sociedad y se convirtió en promotora y defensora armada del mal común: hambre, enfermedad, persecución, cárcel, exilio de millones, secuestro salarial, infierno de los servicios públicos (agua, luz, seguridad, transporte…). Todo esto con voluntad  y mecanismos para perpetuarse por inhabilitación de los rivales y de los partidos opositores. Ante este dramático cuadro, millones de venezolanos  salen en estampida hacia las fronteras de exilio doloroso. El régimen es dictadura y tiranía, pero todavía a los demócratas nos queda la posibilidad de esgrimir formalmente la vigente Constitución de 1999.
La nueva constitución comunista. Ahora, sin transparencia ni información, el régimen quiere imponer su nueva constitución eliminando definitivamente la vigente. Quiere implantar su legalidad dictatorial e imponernos el “deber” constitucional de acatar la  tiranía so pena de perseguirnos como subversivos. Con todo, por ahora somos defensores de los derechos humanos y estamos constitucionalmente (art. 333 y 350) obligados a salir de este gobierno.  Pero si callamos y no impedimos la imposición de la nueva constitución cocinada clandestinamente, con ella la tiranía cerrará la puerta y obligará a los súbditos a defenderla, como en Cuba.
Rotundo NO. En esta terrible encrucijada toda Venezuela debe levantarse  con un rotundo y sonoro NO, sin grietas ni divisiones entre partidos y líderes, para impedir por todos los medios éticos la imposición de la nueva Constitución, que la tienen escondida para caernos como ladrón de noche, si  nos ven distraídos, apáticos y divididos. Dicen que a primeros de diciembre nos sorprenderán con el referéndum, acompañado de nuevas dádivas económicas, que serán ilusión para hoy y más hambre para mañana. Otros serviles de la  tiranía  defienden como más seguro que la ANC elimine la Constitución de 1999, sin correr el riesgo de fracasar en el referéndum; su máximo beneficio a menor costo.
Esto es de tal gravedad que todos los demócratas defensores  de la libertad debemos estar preparados para levantarnos unánimemente e impedir esa monstruosidad. Millones de opositores y de chavistas originarios, trabajadores, empresarios, estudiantes, vecinos, miembros de universidades, gremios, asociaciones, iglesias… y todo el mundo exterior solidario con la tragedia venezolana y su agonizante democracia, debemos organizarnos desde ahora y movilizarnos contra la nueva Constitución cubanoide, sin esperar a que nos sorprendan, ni dormir hasta el día del referéndum. Si la tiranía siente que hay claridad y unidad en la oposición, no se arriesgará con el suicida cambio de la Constitución. Si a pesar de esa resistencia, se llegare al Referéndum, todo el país tendrá que moverse para defender la Constitución de 1999, como el último y definitivo baluarte. Aunque más adelante tengamos que cambiar en ella asuntos -como la reelección presidencial indefinida, la duración de sus períodos - y promover la descentralización, la Asamblea bicameral etc. Millones de chavistas no maduristas y de opositores movilizados  por la tragedia social que vivimos y unidos para impedir la imposición de la constitución dictatorial comunista, elaborada para cerrar con candado la puerta hacia la libertad, la democracia y la prosperidad esperanzada.
Caracas, martes 2 de octubre de 2018
 NOTA DE SIMON ARCHILA MARTINEZ: TEMA PARA EL DEBATE PUBLICO

SALIMOS DE CARACAS PARA CUMPLIR NUESTRA PARTE


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Antonio Ecarri Bolívar
Vicepresidente de Acción Democrática
Hace algunas semanas publiqué un artículo con el provocador título: ¡Salgan de Caracas!, era un cordial llamado a los partidos políticos democráticos a salir del cabildeo en la capital, para recorrer  Venezuela y sumarse a las angustias cotidianas del pueblo venezolano.
En AD hubo respuesta y nuestro Secretario General Nacional Henry Ramos Allup, quien lo venía planteando desde antes, decidió iniciar una gira por toda Venezuela.
Henry comenzó por la propia ciudad capital, pero no en sanedrines de discusiones teóricas interminables, sino en las Parroquias populares, donde acudían masivamente los caraqueños a conversatorios directos con el líder político. Luego, siguió su recorrido hacia el interior, recorriendo, esta semana, Aragua, Carabobo y Cojedes, para continuar luego su periplo por toda Venezuela.
A los actos que he asistido he comprobado realidades que quiero compartir con mis lectores: la primera de ellas, que no es verdad que en Venezuela se perdió la esperanza, lo que se percibe, en el contacto directo, son llamados a la unidad y al combate, no a la resignación. Otra percepción es que la gente está ávida de oír a sus dirigentes, para conocer cuál es su punto de vista en relación al futuro inmediato, vale decir, cuál debe ser la hoja de ruta de cara al urgente cambio que reclaman. Nadie, óigase bien, nadie nos pide esperar, de manera contemplativa, que venga una hipotética invasión o se produzca un golpe de estado.
El grito que se escucha es el de la unidad, para enfrentar los retos que se avecinan, sobre todo lo tocante a la posibilidad de instaurar un régimen definitivamente comunista, a través de una Constitución que signifique un retroceso histórico y acabe con el freno que la sociedad democrática venezolana tiene puesto al camino de la tiranía. La gente lo que nos pide es unirnos para enfrentar ese nuevo reto. Se avecina la vieja confrontación histórica venezolana: de barbarie contra civilización, la misma de Doña Bárbara contra Santos Luzardo, que nos describió magistralmente uno de los fundadores de El Partido del Pueblo: Rómulo Gallegos.               
Decía yo, en el artículo en referencia, que en esa tarea de recorrer a Venezuela que ha iniciado Henry Ramos “esperamos que nos acompañen todos lo que tengan a bien hacerlo. Venezuela espera orientaciones, pero también quiere dejarse oír porque Rómulo Betancourt construyó un partido y una alternativa política al despotismo, recorriendo y oyendo a la gente de toda Venezuela. Oigamos a Rómulo: “En mi exilio de juventud siempre ambicioné conocer, pueblo por pueblo, caserío por caserío, a la inmensa Venezuela; mirar de cerca y a lo vivo sus problemas; dialogar sobre su destino con hombres y mujeres, de la montaña y el llano, de Oriente y la Guayana. Realicé ese soterrado y premioso anhelo, en esos años que me enseñaron de mi país mucho más que cuanto aprendiera en vigilias estudiosas, sobre las páginas de los libros. Navegaba el Orinoco en precaria lancha de fabricación doméstica; y en curiara por el lago de Maracaibo y en bote de palanqueo por las aguas del Río Tuy. Dormí en los ranchos en piernas de los llanos de Guárico, del Bajo y el Alto Apure, escuchando detalles sobre sus vidas y trabajos de labios de las peonadas, mientras pastoreaba el sueño en la criolla hamaca de moriche; y conviví con los andinos en sus tierras parameñas y con los obreros petroleros en Cabimas, Quiriquire y El Tigre, y con los pescadores del Golfo de Cariaco, y con los trabajadores del Sisal en Lara, de la caña de azúcar en Aragua y Miranda, del cacao en Barlovento. Imitar no es malo cuando se trata de construir, desde la adversidad, una alternativa de poder. Imitemos a Rómulo, salgamos de Caracas a recorrer Venezuela con un mensaje de esperanza”.
Hoy ratificamos la invitación, porque al presenciar la receptividad masiva del pueblo, nos damos cuenta que sí hay esperanza, que sí hay futuro,  siempre y cuando nos unamos al pueblo en sus luchas, sus anhelos y su seguridad de salir de esta pesadilla. No frustremos, una vez más, el insondable espíritu de lucha unitaria que reclama nuestra gente.

EL PORTERO DEL PROSTÍBULO




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No había en el pueblo peor trabajo que ser portero del prostíbulo.
¿Pero qué otra cosa podría hacer aquel hombre?
El hecho es que nunca había aprendido como leer ni escribir, no tenía ninguna otra actividad u ocupación.
Un día, entró como gerente del burdel un joven lleno de ideas, creativo y emprendedor, que decidió modernizar el lugar.
Hizo cambios y llamó a los empleados para dar las nuevas instrucciones.
Al portero le dijo:
-A partir de hoy, usted, además de estar en la entrada, va a preparar un informe semanal donde registrará la cantidad de personas que entran y sus comentarios y quejas sobre los servicios.
–Yo adoraría hacer eso, señor, balbuceó. - Pero no sé leer ni escribir.
- ¡Ah! ¡Cuanto lo siento! Pero si es así, ya no puede seguir trabajando aquí.
- Pero sr, no puede despedirme, he trabajado en esto mi vida entera, no sé hacer otra cosa.
- Mire, lo entiendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le daremos una buena indemnización y espero que encuentre algo que hacer. Lo siento y que tenga suerte.
Dicho esto, se dio la vuelta y se fue. El portero se sentía como si el mundo se le derrumbara. ¿Qué hacer?
Recordó que en el prostíbulo, cuando se rompía alguna silla o una mesa, él las arreglaba, con esmero y cariño.
Pensó que esto podría ser una buena ocupación para conseguir un trabajo.
Pero sólo contaba con algunos clavos oxidados y una pinza mal cuidada.
Usaría el dinero de la indemnización para comprar una caja completa de herramientas.
En el pueblo no había casa de herramientas, debería viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano para comprar. Y así lo hizo.
A su regreso, un vecino llamó a su puerta:
- Vengo a preguntar si tiene un martillo para prestarme.
- Sí, acabo de comprarlo, pero lo necesito para trabajar, ya que...
- Bueno, pero yo se lo devolveré mañana muy temprano.
- Si es así, está bien.
A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino llamó a la puerta y dijo:
- Mire, yo todavía necesito el martillo. ¿Por qué no me lo vende?
- No, lo necesito para trabajar y además, la ferretería más cercana está a un viaje de dos días, en mula.
- Vamos a hacer un trato - dijo el vecino.
Le pagaré los días de ida y vuelta, más el precio del martillo, ya que está sin trabajo en este momento. ¿Qué piensa?
Realmente, esto le daría trabajo por dos días más. Acepto.
Volvió a montar su mula y viajó.
A su regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su hogar.
- Hola, vecino. Usted vendió un martillo a nuestro amigo.
Necesito algunas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus días de viaje y una pequeña ganancia mas para que me las compre, porque yo no tengo tiempo para viajar para hacer las compras.
¿Qué piensa?
El ex portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Pagó y se fue. Y nuestro amigo guardó las palabras que escuchaba: " No tengo tiempo para viajar a hacer las compras”.
Si esto es así, muchos requerirán de él para viajar y traer herramientas.
En el próximo viaje, arriesgó un poco más de dinero, trayendo más herramientas de las que había vendido.
De hecho, podría economizar un poco de tiempo en los viajes.
La noticia comenzó a esparcirse por el pueblo y muchos, queriendo economizar el viaje, hacían encomiendas.
Ahora, como vendedor de herramientas, una vez por semana viajaba y traía lo que necesitaban sus clientes
Con el tiempo, alquiló un galpón para almacenar las herramientas y unos meses más tarde, se compró una vitrina y un escaparate y transformó el galpón en la primera ferretería en el pueblo. Todos estaban contentos y compraban allí.
Ya no viajaba, los fabricantes le enviaban los pedidos. Él era un buen revendedor. Con el tiempo, la gente de los pueblos cercanos preferían comprar en la ferretería, que tener que gastar días en viajes.
Un día se acordó de un amigo suyo que era tornero y herrero y pensó que él podría fabricar las cabezas de los martillos.
Y entonces, por qué no, los destornilladores, los pinzas, los cortadores, etc. ...
Y después estaban los clavos y los tornillos...
En pocos años, se convirtió, con su trabajo, en un fabricante de herramientas rico y próspero.
Un día decidió donar una escuela al pueblo.
En ella, además de la lectura y la escritura, los niños aprendían algún oficio.
En el día de la inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:
- Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos que nos conceda el honor de poner su firma en la primera página del libro de actas de esta nueva escuela.
- El honor sería mío, dijo el hombre. Sería una cosa que me daría mucho gusto, firmar ese libro, pero no sé leer ni escribir, soy analfabeta.
- ¿Usted? Dijo incrédulo el alcalde. ¿Construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? ¡Esto es increíble! Y le preguntó:
- ¿Qué hubiera sido de usted si supiese leer y escribir?
- Eso lo puedo contestar, el hombre dijo con calma: - Si yo supiese leer y escribir... seguiría siendo el PORTERO DEL PROSTÍBULO.
Esta historia es verdadera, y se refiere a un gran industrial llamado ... Valentín Tramontina , fundador de Industrias Tramontina, que hoy cuenta con 10 fábricas, 5.500 empleados, produce 24 millones de unidades varias al mes y exporta bajo su propia marca a más de 120 países - es la única empresa brasileña en esta condición. La ciudad que se menciona es Carlos Barbosa, y está en el interior de Rio Grande do Sul.
Por lo general, las oportunidades son vistas como adversidades.
Las adversidades pueden ser bendiciones.
Las crisis están llenas de oportunidades.
Si alguien le bloquea la puerta, no gaste energía en la confrontación, busque las ventanas.
Recuerde la sabiduría del agua: " El agua nunca discute con sus obstáculos, sino que los rodea”.
Que su vida sea llena de victorias, no importa si son grandes o pequeñas, lo importante es celebrar cada una de ellas

lunes, 1 de octubre de 2018

LUIS VICENTE LEON




luisvleonHemos analizado los anuncios de apertura cambiaria, anclaje monetario, disciplina fiscal, ajuste de precios y flexibilización del sector petrolero, que tenían dirección correcta, y también la implementación de esos anuncios, que incluyen manipulación cambiaria, contradicción entre populismo y disciplina fiscal, falso anclaje al precio del petróleo y la más decepcionante de las estrategias, el anuncio de apertura de mercado, mezclado con un mecanismo de precios “acordados” que terminan siendo tan “negociados” como un matrimonio obligado con pistola en nuca de novio.
Estamos viendo los resultados del intervencionismo: controles de precios que terminan en más inflación, restricciones a la moneda que generan más devaluación, encarcelamiento de carniceros que acaba con la oferta de carne, de panaderos con el pan, de abasteros con el abastecimiento y de farmaceutas con las medicinas.
El resultado de la persecución al último eslabón de las cadenas comerciales sólo incrementa el problema. Claro que las amenazas generan miedo, pero la consecuencia no es estabilidad de precios ni el más producción sino la explosión del desabastecimiento y el fortalecimiento del mercado negro.
Los comerciantes han tenido ya varios episodios de liquidación compulsiva de mercancías y ya se aplicó en el pasado la estrategia de chantaje penal. El resultado es la ruptura en la cadena de comercialización, que afecta más el desabastecimiento de mercancías al consumidor final, complica los sistemas de distribución, altera el flujo de producción del sector industrial e importador, genera acumulaciones indeseadas de inventarios aguas arriba en la cadena y eleva los costos, reforzando la inflación. ¿Qué hacer? Abrir de verdad el mercado, sin presiones, ni chantajes, ni controles maquillados; comprometerse a una real disciplina fiscal, provocar acuerdos productivos con el sector privado y restablecer las cadenas de comercialización, permitir la libre convertibilidad cambiaria, restablecer la autonomía institucional y buscar apoyo internacional para ayudar a la población mas afectada. ¿Es una barajita repetida? Claro, porque es lo mismo que siempre se ha tenido que hacer..y no se ha hecho